Carmen

Nunca antes la había visto. Pero como si de toda la vida la conociera. Suele pasar con ciertas personas. Empezó con una llamada. Todo empieza así. Al menos las grandes las historias. A continuación, ¿a qué hora? ¿Donde? ¿Cuanto?

Poco importa el precio. Con tal de 20 minutos. Los más caros de mi vida. Lo juro. Pero Carmen era muy buena. También como persona. Era muy difícil no sentir la vergüenza pos coital  en las mejillas. Era difícil no sentirse feo. Al menos ella podía comer a final de mes. Yo otra vez a la calle llena de la escarcha derretida de mi autoestima y unos cuantos tropezones. Muerto de hambre. Se nota que es invierno porque los días son muy cortos. También mi cuarto lleno de sombras al atardecer cuando llego a casa hasta el culo. Porro, whisky, Carmen, culpabilidad.

Y así siempre. Hay que cerrar el ciclo. Hay que corroerse. El baño es un buen lugar. Acurrucado en un rincón. Llorar hasta quedarse dormido e imaginar un mundo en el que no tengo que odiar a nadie. Hay que cerrar el ciclo. Hay que cerrar el ciclo.

Primavera, verano, otoño invierno. El triskel mágico de una vida que quizás termine pronto. Pero es más fácil drogarse todo el tiempo, lo difícil es mirarse luego en el espejo. Me aterro

Cada vez estoy más delgado y con menos dientes. No los necesito. Dios me ha dado pan de sobra. Pero no te creas que es todo tan malo. A veces bailo por la calle, al borde de la acera, voy cantando y los coches pasan a toda velocidad a centímetros de mi cuerpo. Me gusta jugar a eso y que toquen el claxon. Recriminando mi irresponsabilidad.

Pero eso, que no le caigo bien al espejo. Al menos Carmen se está callada. Con ella soy feliz. Finge que me escucha. Los demás no siquiera lo hacen. Finge que le importan mis cosas. Uno de mis momentos preferidos de la semana es ese. Cuando las luces están apagadas. Ese instante justo anterior a la culpabilidad. Verano y después vergüenza. Pero hasta que eso llegue yo disfruto estando boca arriba. Hablando solo. Diciendo no se que locuras. Tu cabeza en mi pecho. Desnuditos. Tu mirando hacia arriba con esa mirada de interés. Aun sabiendo que son locuras todo lo que de mi boca sale.

Ah Carmen, podrías quedarte. Si tu quisieras… Dile al siguiente que espere. Dile que mi tiempo es más importante que mi dinero y que te importa una mierda cuanto te pueda ofrecer. Dile que me amas y miéntele,

mientete, mienteme. Miente a todo el mundo.

-No puedo hacer eso mi amor. No puedo mentir más de 20 minutos seguidos

El verano se va, y vuelven las nubes. El cielo es un puto cenicero. Todos los días. Hasta la semana que viene. Quizás entonces te pueda volver a tener encima mía. Boca arriba viendo el cielo veraniego. Joder, viendo el puto cielo cuando estas subiendo y bajando para después disiparte en nubes de fantasía.

Primavera, otoño, verano, invierno

Ya no hay cabeza en mi pecho

ni cielo ni nubes

solo techo

Verano, otoño y otra vez el  crudo invierno

 

 

 

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Entre tu y yo

Entre tu y yo hay un  hola. Nada más que eso. El resto solo es un deseo de mi imaginación enferma. Entre tu y yo hay una mirada. El resto solo es fruto de mi soledad delirante. Pero un día regresarás para atormentarme con la simpleza de tus actos. Con la sencillez de un hola y una mirada desnuda. Y un día soñaremos con todo aquello que estaba de más. Con aquellos ojos desnuditos y aquellos buenos días que no significaban nada más alla de un saludo entre dos personas.

Un  día, cielo, cuando tengamos arrugas, nos levantaremos llorando por todas aquellas cosas que no implicaban nada. Y entonces, ¿quién nos librará del tormento? ¿Qué será de los tantos días de estos que se fueron transformando en promesas incumplidas? Echándonos  de menos, hablando a través de los espejos de habitaciones distantes.

¡Ay! cariño, gritaremos ¡Buenos días!

Y no habrá oidos que escuchen, ni bocas que  contesten.

Una mañana, nos levantaremos, con frío bajo las sábanas y solo podremos soñar con las vidas que deberíamos haber vivido,

caricias que podríamos haber tenido

Y otras historias que quedaron sin contar…

El dia en que te fusite en aquel bus

El dia en que te fuiste, no había nubes en el cielo. Pero como llovía. Tenía el cabello empapado mientras veía la luna trasera de aquel bus ¿De donde vienen las gotas de lluvía? ¿Adonde va la mar cuando baja la marea? ¿Adonde va ese bus que se lleva la pleamar de mi alma?

El día en que te fuiste lucía el sol radiante en el cielo azul. Pero como llovía. Esperaba verte pero ¿donde te has metido arco iris? ¿No echas de menos los rayos del sol traspasar las gotas de agua de tu alma? ¿No los odias con todas tus fuerzas? Querido arco iris…

Y ese bus, ese bus caminado cuesta abajo, hacia el horizonte. Los pájaros cantando. El sol engullido en la mar. Mi corazón mojado. Traspasado por los rayos de tus ojos y proyectando recuerdos de muchos colores. Ahora son todos en color gris ¿Donde estás corazón? ¿No echas de menos los rayos de aquellos ojos? ¿Dime, no echas de menos el arco iris que ellos proyectaban en tu memoria?

La mañana en que te fuiste en aquel bus, te llevaste el amanecer, el atardecer y medio verano por delante. Echo de menos las mañanas. Pero no me queda otra que esperar. Esperar con el alma seca… Esperar a que suba la marea…

 

Las calles de mi barrio

Ya nadie llena las calles de mi barrio

nadie les hace compañía en los días solitarios

y van cuesta arriba y cuesta abajo

y cruzan en intersecciones

las calles de mi barrio

 

Algunas van a dar al monte

otras acaban en el mar

y siempre se mueren

las calles de mi barrio

antes de poder cumplir sus sueños

 

Tienen asfalto y sostienen ladrillos y cemento

y nada más.

Nadie las pisa y lloran.

Porque ya nada pueden esperar

las grietas de sus aceras

salvo papel mojado,

días grises

recuedos,

tiempos felices.

Son las calles de mi barrio.

Soy un triunfador

Apenas tengo 20 años, no he hecho nada en la vida aparte de salir de fiesta.

Soy un triunfador.

No tengo puta idea de lo que es la vida. Pero he leido un par de libros, visto un par de películas y por eso me puedo permitir el lujo de dar lecciones a los que me rodean. Porque yo soy un triunfador.

No me dedico a nada, solo a viajar y a subir fotos a facebook. Me dan asco esos chavales que están tirados en la calle viviendo de sus padres. Porque soy un triunfador.

Soy un ejemplo a seguir. Buen estudiante, buen hijo, trabajador y diligente. Nunca he estado con el agua al cuello, nunca me ha faltado de nada. Soy fuerte y resisto los embates de la vida no como tu que te hundes a las primeras de cambio. Soy un  triunfador y tu un gilipollas.

A ver si aprendes de mi, a ver si le hechas huevos y te comes el mundo. Como hice yo que la semana pasada emprendí cinco negocios con la paga mensual de 800 millones de euros que me dió mi padre, un humilde trabajador hecho a si mismo. Yo con ocho años ya estaba independizado, casado y tenia tres hijos. Tu nunca harás eso porque eres un gilipollas. Yo soy un triunfador.

Yo se mas que tu, yo soy mas que tu y que toda la escoria, esos ninis. Yo mientras estudiaba trabajaba en el bar de un amigo de mi padre. Y tu dices que no encuentras trabajo, eres un vago. Eres un perdedor. Búscate un padre que tenga trabajo como hice yo.

El otro día pase por la carcel y vi a todos esos fracasados. Esos que no hicieron lo que debieron. No son como yo. Yo nunca me equivoco. Todos ellos han tenido un padre y una madre, son de clase media, tuvieron exactamente las mismas oportunidades que yo. Si están ahí es porque lo han querido. Si están ahí es porque son unos perdedores.

YO SOY UN PUTO TRIUNFADOR. YO SOY EL PUTO AMO.

Y tu un analfabeto, un niño mimado. Tu acabarás en el mismo sitio que esos presos de los que te hablé. Dentro de 10 años estarás en tu celda. Rodeado de otras celdas con rejas que darán a un patio limitado por muros de hormigón. Eres carne de cañón.

Por dentro todos somos iguales. Que injusta es la belleza interior! Dice más de ti tu ropa que tu estómago. Más tus gafas de sol que todas tus tripas.

Dentro de 100 años los dos estaremos en una celda de hormigón, rodeada de otras celdas de hormigón que darán a un patio limitado por muros… Pero mi muro será de marmol y el tuyo de cartón.

Porque yo soy un puto triunfador

El tiempo en quiebra (II)

Era ya muy tarde cuando entré en casa. Olía a valentía por todas partes. Se dejaba notar en la luz encendida de la cocina. Probablemente llevaba horas prendida. No me enfadé, pero me imaginé como se pondría mi madre cuando se enterase. Fenosa no entiende de despistes. Cobra 50, 100, 200 o 500 euros sin importarle quien está detrás de los números y los kw/h en un alarde de ciega justicia. Pero el cabreo de mi madre iba a ser peor cuando viese los platos y vasos rotos en añicos por el suelo, los cristales estallados en la terraza, las puertas de las alacenas descolgadas… ¿Qué diria si viera la mesa volcada? ¿Qué si viera el relleno de los almohadones del sofá extendidos por toda la sala? De momento, ya tenía un culpable. Solo mi hermano podría haber montado semejante estropicio.

Me asomé al pasillo, negro como la boca de un lobo, pero iluminado al final del recorrido por una luz. Provenía de una de las puertas de los laterales del pasillo. Era el cuarto de baño. Me dirigí hacia alli acojonadísima. Vete a saber tu si no habrían entrado una banda de ladrones en casa. Conforme llegaba a la puerta del baño iba escuchando un murmullo que crecía en intensidad. Era un susurro, pero cuando me planté en el umbral del cuarto de baño me di cuenta de que era el ruido producido por las gotas de agua al chocar contra el plato de la ducha ¿También dejó el grifo abierto? Menudo desastre de chaval… pensé. Ojalá no hubiera dirigido la mirada hacia la ducha ¡Qué horror! Allí estaba el. Completamente desnudo bajo la ducha abierta, recostado contra la pared, como medio sentado, mientras el agua caía sobre su pelo, completamente mojado y pegado a su cabeza. El agua seguía su curso corriéndole por la cara y las mejillas, goteandole del entrecejo al tener la barbilla pegada contra el pecho. Su cuerpo pálido se hubiera confundido con el blanco del plato de ducha si no fuera por el charco rojo que lo envolvía, y que el agua afluyente no hacía más que aumentar en tamaño. Debía llevar tiempo en ese estado porque el agua había invadido las baldosas del baño.

Al principio pensé que se habría dado un golpe en la cabeza. De ahí la sangre y el desmayo. Pero no. Me acerqué, no era ni capaz de gritar, cerré el grifo. Le di unas tortas en la cabeza, mire su nuca en busca de una herida. Tardé bastante en ver el cuchillo que yacía al lado de su brazo izquierdo, atravesado por un tajo enorme desde la muñeca al codo. Sangraba como un cerdo. Todavía hoy me sorprende la frialdad con la que cogí una toalla, se la até en torno a los brazos, lo saqué a rastras de la ducha y lo coloqué en el centro del cuarto, tumbado boca arriba, mientras me iba a llamar por teléfono a una ambulancia.

Después me quedé sentada en el sofá un buen rato. Me daba miedo ir al baño a ver aquel cadáver. Miedo y también asco.

Joder, finalmente lo ha hecho. Que cabrón, nadie daba un duro por eso. Que fuerte ¿Y que le digo ahora a mi madre? ¿Que le diré ahora a mis amigos? peor aún ¿Como les diré a sus amigos cuando le vengan a timbrar que su querido colega está tragando tierra a unos kilómetros de distancia? Tengo que verlo otra vez. Aunque sea la última. Hostia es mi hemano, es raro de cojones se acaba de quitar la vida de una forma ridicula y asquerosa, pero sigue siendo mi hermano. Pero ir hasta el baño… Que coraje! Que asco! Ver su cuerpo desnudo, delgado, como un espagueti recién cocido, sus labios morados. No se si lo soportaré. Pero tengo que hacerlo.

Al final no se como reuní fuerzas pero me levanté del sofá y me fui al cuarto de baño a ver el cadáver de mi hermano. Me dio una impresión enorme verle ahí tirado boca arriba encima de la toalla con los ojos cerrados. Parecía como si se hubiera quedado dormido en medio de una tormenta de verano. Me senté en el vater y vi todo el plato de ducha lleno de sangre.

Solo a ti se te ocurriría morirte de esta manera. La discreción no es lo tuyo, no. Toda la casa hecha unos zorros, y la ducha llena de sangre. No solo nos obligas a enterrarte sino también a limpiar la mierda que vas dejando por ahí. Pero lo peor de todo va a ser la mierda que nos echará todo el puto vecindario. Como me mirará la gente por la calle cuando se enteren de que soy la hermana de un colgao que un buen día decidió abrirse las venas. Eres un cabrón. Me senté en el retrete y me puse a llorar como una condenada. Estaba tan enfadada que me puse a gritar como una loca. Era incapaz de contener el llanto. Gracias a Dios estaba sola y nadie podía verme

-¿Por qué lloras? dijo el con la voz débil, apenas no le escuchaba. No me asusté ni di un grito. Me lo tomé como algo natural. Fui incapaz de alegrarme por que mi hermano estuviera vivo.

-Lloro porque creía que estabas muerto. Pero ahora, sabiendo que estas vivo, tengo ganas de llorar aún más. Ya no soy la hermana de un suicida, soy la hermana de un tipo raro, de un chaval de catorce años que solo lee poesía, que baila en las verbenas, que niega la existencia del tiempo y que se intenta suicidar ¡Joder que ridículo!

-Tienes razón. Soy un puto fracasado, ni para suicidarme valgo. Me muero de verguenza solo de pensar las explicaciones que tendré que dar por esto. Joder, ahora si que desearía haberme muerto de verdad. Que la tierra me tragara antes de tener que dar explicaciones sobre porque he hecho lo que he hecho. La gente te trata como un loco y te margina cuando saben que has intentado renunciar a la vida. La gente no se plantea lo injusto que es tener que cargar con algo que tu no has elegido.

-¿Pero porque lo intentaste? Si querias que te hiciéramos caso, pues hala ya lo has conseguido, maldito niñato mimado ¿Estás contento? Te alegra jodernos la vida ¿verdad? Si tuvieras decencia te habrías muerto hace tiempo. Pero no, tu no te mueres, haces el amago para dejarnos en evidencia delante de todo el mundo.

(continuará)

El tiempo en quiebra (I)

Mi hermano es el tío más raro que conozco. Tiene 14 años y el muy cabrón aprueba todas, va en tercero de la ESO y es el primero de la clase. Esto en sí ya es bastante raro, porque yo a su edad suspendía casi todas.

Lo peor no es que le vaya bien en los estudios, lo peor es que no sabemos en que gasta el poco tiempo que no está estudiando ¡Por Dios! los chicos de su edad suelen salir con chicas o mandar mensajitos con el móvil, pero a el todavía no le hemos conocido ni una novia. Nunca lo he visto con una chica por la calle y joder ya va teniendo edad para que le empiecen a gustar esas cosas. Yo lo he hablado con mis padres y creemos que es maricón. Pero es que ni eso porque si aún lo viéramos con algún chico, mi madre y yo nos aliviaríamos un poco. Quizá mi padre lo llevaría algo peor. Además se pasa el día encerrado en la habitación y solo sale para comer, cenar y dormir. Es patético. Daría lo que fuera por que fuese un adolescente normal y estuviera en el ordenador viendo porno y masturbándose  pero no, entras en su cuarto y minimiza la pantalla. Yo apuesto a que está leyendo cosas raras, Neruda, Kafka o a algún gilipollas de estos que se creen superiores solo porque a un imbécil con mucho dinero le dio por decir que escribían bien.

Mi hermano tiene pocos amigos, pero son tan extraños como el. No quedan para comer en el McDonald’s e ir al cine, no, van a la biblioteca de cuatro a ocho a poner en entredicho la existencia de las cosas ¿A quien coño le importa eso? El otro día viene y me dice:

Oye, sabes que el otro día estaba hablando con mis amigos y… ¿Tu crees que existe el tiempo?

¿Pero que tonterías dices? ¡Claro que existe! Menuda estupidez! 

¿Y como lo sabes? Quiero decir, ¿lo notas?

¡Claro que lo noto! Yo hace dos años pesaba cinco kilos menos que ahora y no tenía estas arrugas de expresión en la frente. Y tu hace dos años tenías el pelo rubio y la piel lisa, y ahora tu cara parece un asteroide lleno de cráteres! ¿Además para que se supone que tienes ese reloj en tu muñeca izquierda? ¿Para medir el tiempo, no?

Ya, pero precisamente por eso (mi hermano es muy de utilizar esas expresiones tipo, “precisamente” y tal) creo que el tiempo no existe. Que es un invento de las grandes multinacionales como Rolex, Viceroy o Casio para vender relojes y aumentar sus beneficios. 

¿Pero qué coño dices? No entiendo nada ¿Porque iban a hacer eso?

Joder, para enriquecerse. Todo es para beneficiar a cuatro o cinco jerifaltes. 

Vale, bien. Pero esas empresas dan muchos puestos de trabajo ¿Cuántas personas tiene empleadas Rolex, Viceroy o Casio? Muchas. Si el tiempo no existiera, como tu dices, no harían falta relojes, esas empresas quebrarían y un montón de empleados, ¡familias enteras! Se irían al paro. Tal y como esta la cosa no creo yo que andar poniendo en duda la existencia del tiempo sea lo conveniente.

¡Pero es cierto! no es ponerlo en duda, es que el tiempo no existe ¡es una mentira! ¡Todo una mentira!

Después de eso el tipo se puso a llorar como un descosido, se encerró en la habitación y estuvo sin comer durante tres días. No es la primera vez que lo hace. Mi madre ya está curada de espanto. A veces amenaza con tirarse de la ventana o coge un cuchillo y amaga con cortarse las venas. En mi familia no nos lo tomamos en serio porque es un cagón y sabemos que no es capaz de hacer eso. Solo lo hace por llamar la atención. Como todo. Lo del tiempo también lo hace por llamar la atención, igual que lo de leer esos libros. Al cabo de unos días se le pasa y sale de esas crisis muy eufórico. Al cuarto día, de hecho, estaba tan contento que mi madre me obligó a llevarlo conmigo a las fiestas del barrio. No me quedó otra que cargar con el. Odio llevar a mi hermano conmigo de fiesta. Me da mucha verguenza. Joder, fuimos a las fiestas y yo me quede en el bochinche friéndome a cubatas y lo dejé ir a su bola. Menudo error. Al cabo de unos minutos, aparece un colega mío y me dice: Oye que tu hermano está ahí dando la nota en la orquesta. Casi me da algo. Que verguenza ¡Dios mío! Estaba solo en medio de la pista bailando como un retrasado (a veces pienso que mi hermano es uno de ellos). Fue tan acojonante que los músicos dejaron de tocar y la gente le estaba mirando horrible. Tuve que ir allí y salvarle de una paliza ¿A quién se le ocurre bailar de esa manera en medio de una verbena? Menuda falta de respeto. Tuve que pedir perdón a los músicos y a la gente que estaba en la barra por el espectáculo. Lo siento, pero comprenderán que no es culpa mia que mi hermano sea un imbécil, les dije.

Después de eso, estuve sin hablarle dos semanas. Como no, se lo conté a mi madre y lo castigó sin salir durante un mes. Pero a mi hermano poco le importó, porque total, para lo que sale de casa… Intentamos ocultarselo a mi padre. Pero insitió tanto que al final mi madre se lo acabó contando. Se puso furioso. Fue al cuarto de mi hermano y le empezó a dar bofetones diciéndole baila, cabrón, baila. Mi hermano no paraba de llorar y eso enfadaba más a mi padre: Los hombres no lloran ¿Porque lloras? ¡Esque eres un maricón, hostia!

Pero la semana pasada, mi hermano fue valiente, dejó de bailar, dejó de llorar y se convirtió en un hombre… (continuará)