Tengo ganas de abstenerme

El otro día te vi pasar por la calle. Vi esas piernas de andares surrealistas, bajo una falda muy corta. Vi esos ojos verdes, y ese cabello rubio. Y joder! Que ganas de… Estuve toda la tarde pensando en ti. Y solo tu imagen provocaba en mi una contradicción que desgarraba mi alma.

Mi polla decía  si. Mi mente  no. En esa lucha pase el día. Lo peor llegó de noche. Tardé tiempo en dormir porque mi polla y mi mente no dejaban de pelear. Una frente a la otra, y en el medio mi corazón indeciso. Sí o no? Dificil decidir… Pero finalmente me venció el sueño. Mi mente sucumbió, cansada del esfuerzo, se durmió.

Y en medio de la noche el “sí” se hizo grande, muy grande y lleno de venas a punto de reventar. Tenía muy buenos argumentos. Y sueños húmedos invadieron mi mente. Cuando me desperté, el “no” recobró tal fuerza que el “si” expulsó orina y volvió a su tamaño normal. Otra vez a la lucha de siempre, las riñas entre mi polla y mi mente. Gritaban mucho, pero de fondo se podía oír un alarido suavizado en medio de la pelea. Era mi corazón en medio del precipicio esperando a que aparecieras tu y le dieras un vuelco.

Toda esta agonía en torno a una pregunta que no llegaba. Mi mente desesperada, mi corazón desorientado y mi polla llorando a mares.

La agonía se rompió cuando te acercaste, y por fin la pregunta salio de tus labios, clara, limpida como una mañana de verano: ¿Quieres follar conmigo? Y mi polla soltó un discurso de seis minutos (tampoco daba para mas) sobre el crecimiento experimentado durante su gobierno, a pesar de la herencia recibida. Y ni corta ni perezosa se puso a trabajar en aquella mujer surrealista.

Mientras andaba dandole que te pego. Mi mente aprovechó para soltar un discurso superagresivo en contra del “si”. Acusando a mi polla de corrupta y de prevaricar en clubs de alterne poniendo en riesgo la sanidad publica de mi cuerpo. Y dirigiendose a mi corazón le espetó: “No te da verguenza? Consentir esto…”

Pero mi corazón seguía callado y revolviéndose al compás de mis caderas. Adelante y atrás. Entonces noté ese impulso, esa fuerza que va de dentro hacia fuera. Esa tensión en mi cara y en mi pecho. Mi corazón tenía que tomar una decisión ya!.No quedaba tiempo… La tensión se canalizaba en un punto de mi cuerpo, bajo los abdominales, entre las ingles… Estaba a puntó de explotar cuando mi corazón de pronto exclamó:

¡ME ABSTENGO POR IMPERATIVO LEGAL!

 

 

 

 

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