La nostalgia del hambriento

¿Sabeis de que esta hecha la nostalgia? De tiempo ¿Sabeis lo que es la nostalgia? Es el deseo de eliminar el tiempo, de eliminar la distancia.

Hay un tipo de nostalgia que se deja sentir sobre todo en el estómago. La llamamos hambre. Y es quizás la primera de las nostalgias. La añoranza por una presencia que prolonga demasiado su ausencia en el tiempo. Llega a un punto en el que el estómago echa tanto de menos la comida que intenta repetir las mismas acciones que solia hacer cuando estaba en su compañía. Piensa que así logrará reproducir aquellos felices instantes en los que había un alimento acompañandole. Y por eso segrega jugos gástricos a pesar de no tener nada que digerir, y ruge cuando le invade la morriña por los nutrientes. Es igual que aquel que ha tenido que exiliarse y al cabo de 20 años regresa a su pueblo devastado por la guerra donde nada de lo que el recuerda queda en pie. Pero se empeña en hacer como que nada ha pasado y sigue yendo los domingos a comprar el pan a una panadería que ya no existe. O sigue yendo a recoger a una supuesta novia que ya tiene 50 años y que ha perdido toda la belleza y la jovialidad de antaño. El hambre es la locura del estómago. Cualquiera se puede volver loco de nostalgia. Solo el tiempo nos roba la cordura…

Cuando salían juntos solía ir al cine con ella, pasear al parque con ella, besarla después, tomar helado  juntos y echar el polvo de las noches, hablar después sobre planes que harían el día siguiente, a veces discutían y peleaban hasta que se reconciliaban. Un día no se reconciliaron.

Hacía por lo menos dos años que eso pasó. El ya la había olvidado completamente, era feliz y rehacía su vida al fin. Su mente estaba libre y podía pensar en otras y muy variadas cosas. Pero a veces, cuando se descuidaba, cuando su mente bajaba la guardia, su cuerpo se movía automáticamente.

Y así, sin darse cuenta siquiera, se sorprendía a si mismo en el cine comiendo el paquete de palomitas posado encima del reposabrazos que separaba las dos butacas en las que se sentaban el y el recuerdo. Inconscientemente caminaba por el parque haciendo todos los días la misma ruta, una y otra y otra vez.

Y al final del camino, para poner punto final al absurdo ritual, fruncía los labios y besaba al viento con una pasión inusitada. Por las noches se despertaba de sus pesadillas con el pantalon del pijama mojado y una sonrisa en los labios y se pasaba horas hablando en la soledad de su cuarto, sobre los planes que haría al día siguiente (como comer helado, ir al parque o al cine). A veces discutía y reñía consigo mismo delante del espejo hasta que se reconciliaba.

Un dia no se reconcilió consigo mismo, y desde entonces le rugen las tripas…

 

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s