Tío Vivo, Tío Muerto

En aquella fiesta el ambiente estaba muy cargado. La gente iba entrando en la discoteca gobernada por una música estruendosa. La pista de baile estaba delimitada por la barra del bar y al lado la mesa del DJ. El estaba en una esquina de la sala. Veía entrar por la puerta a aquellos chicos tan bien vestidos y aquellas chicas con vestidos de colores llamativos: Azul, rojo pasión… Con escotes pronunciados.

Se deprimió. Le deprimían las mujeres guapas y las de aquella fiesta eran escandalosamente bellas. Tanta hermosura junta le hacía sentirse fuera de lugar. Fue entonces cuando reparó en las luces verdes y rosáceas que se reflejaban en el techo y giraban en círculos concéntricos. Se quedó mirando hacia aquellas luces embobado y se le ocurrió que quizás su vida también giraba en círculos concéntricos en torno a los mismo problemas y a los mismos deseos, una y otra vez, a veces en círculos más amplios, a veces en círculos más pequeños, pero siempre en torno al mismo punto.

A veces tenía la impresión de que sus problemas eran distintos, pero no. Era simplemente que se encontraba en una órbita distinta, gravitando más o menos cerca del mismo sol. Entonces entró la chica que le gustaba. Era guapa. Pero no deprimente. No generaba en él sentimientos negativos. Solo traía paz. Ella era una recta en su mundo orbital.

Entonces sin saber como, se sintió tremendamente feliz. Tenía ganas de reir, gritar, bailar, llorar. Correr como un poseso. Todo daba vueltas a su alrrededor. El giraba en torno a todo. Los rostros se contraían. Se estiraban, difuminaban. El ruído crecía. Las luces se encendían, se apagaban, se encendían, se apagaban. Iluminando, desfigurando la cara de aquella chica. Se apagaban. Y el emprendía el camino hacia ella. Se encendían. El hablaba, ella callaba. Se encendían. El reía, ella no. Se apagaban. El se enfadaba. Se encendían. Ella se iba. Se apagaban…

La oscuridad de su cuarto le despertó. Estaba tumbado en cama boca arriba, mirando al techo. De fuera llegaba a sus oídos el ruído tenue de la calle. Había un charco de vómito al lado de su lecho y lágrimas en sus ojos.

Apretó el interruptor pero las luces no se encendieron…

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s