Que tiemblen los guapos

Hoy vengo a alertarles de un peligro que recorre nuestras calles. Acecha en cada esquina y es imperceptible. Precisamente esto es lo que aumenta su peligrosidad.

No es una enfermedad aunque se le parezca, pues la padecen numerosas personas. Tantas que ya han conformado una organización secreta a nivel mundial que conspira para subvertir nuestro sistema de valores. Para socavar los cimientos de la sociedad occidental. Para lograrlo, no dudarán en raptar a nuestros hijos, violar a nuestras mujeres y seducir a nuestros hombres. Los miembros de esta sociedad secreta se camuflan entre nosotros como si fuera gente de a pie. Pero la máscara se les viene abajo a poco que nos fijemos.

Yo les conozco como los feos. Porque en verdad que son horribles y no tienen verguenza de ello. Van por ahí enseñando las lorzas sin ningún tipo de pudor. Son gordos, escuálidos, bajos, demasiado altos, demasiado narigudos, demasiada cintura, pechos estrechos, culos fofos o totalmente faltos de carne. Los feos se encuentran en los extremos opuestos de nuestro canon.

Tienen granos y puntos negros por doquier y no hacen nada por remediarlo. No han pisado un gimnasio en su vida. Nunca se ha echado crema exfoliante, hidratante o antiacné

Los hombres feos, sufren alopecia y tienen la osadía de mostrarla publicamente, no se ponen peluquín y mucho menos injertos, ni siquiera se molestan en buscar un tipo de peinado que disimule su falta de pelo en la coronilla o en las sienes.

Las mujeres con frecuencia tienen celulitis en los glúteos, estrías y bolsas de grasa en los muslos. Algunas son tan feas que que no se depilan las piernas, ni las ingles, ni los sobacos. Estas últimas son las peores porque aun por encima están orgullosas de ser feas y cuando se les recimina su actitud en seguida sueltan un discurso plagado de vocablos ininteligibles como “objetivización” o “canon de belleza occidental”.

Los feos se dividen en tres clases:

Genéticos: Son los que ya han nacido feos y no pueden cambiar su aspecto físico

Orgullosos: Son los que, aún siendo feos genéticos, pueden cambiar su aspecto físico y mejorarlo yendo al gimnasio, haciendo una dieta rica en proteínas, operándose la nariz, maquillándose, depilándose, etc. Pero pese a ello no optan por seguir ninguno de estos pasos embellecedores. Se muestran orgullosos de si mismos y suelen decir chorradas del tipo “me gusta mi cuerpo y no lo pienso cambiar”.

Renegados: Estos son los peores, son los máximos traidores de la especie humana. Han nacido guapos, son hermosos genéticos. Pero llegados a un punto de su vida se ven seducidos por los feos y acaban degenerando su aspecto y adquiriendo voluntariamente los rasgos de los horribles. Se rapan el pelo, deciden dejar de cuidar su físico, visten ropajes sucios y harapientos y se sientes feos a pesar de ser guapos. Dentro de este grupo se encuadran las mujeres que no se depilan que ya describí más arriba.

Hasta ahora, los feos vivían dispersos por el mundo pero recientemente, apoyados por ciertos intelectuales y artistas, ha cundido entre ellos el fenónemo del asociacionismo. Hace dos meses, la policía desarticuló una célula de feos en Valladolid dedicados a la difusión de pasquines en los que se hacía un llamamiento a la rebelión en contra de los guapos. Entre esas octavillas, se encontraba una reprodución del Manifiesto de los Horribles que remataba con la manida cita de: feos del mundo, ¡uníos!

El movimiento de los Horribles también tiene un brazo armado, hoy se cumplen dos años del atentado contra la sede de Corporación Dermoestética en Valencia en la que murieron 80 guapos. 30 feos en espera de rehabilitación (ellos los llaman esquiroles) resultaron heridos.

Entre las reclamaciones del colectivo feo se encuentran atrocidades tales como, el sufragio para todos los adefesios, la inclusión, por ley, de un porcentaje mínimo de feos en las instituciones del Estado, aprobación de subsidios y bonificaciones para empresas que contraten a feos y la creación de una Renta Mínima Universal para feos que saldrá de las arcas públicas a costa de la progresividad de los impuestos en función de la belleza. Amén, claro está, de la legalización del Partido Nacional No-Guapo, sección española de la Organización Internacional No Guapa  (ellos no utilizan el vocablo feo porque creen que es un término empleado por la élite bella para inferiorizarlos).

También reclaman una mayor representación en el después de los anuncios de productos comésticos y más presencia en el cine de Hollywood en papeles heróicos.

Obviamente, nuestro Estado de Derecho y ultramegasuperdemocrático ya ha puesto en marcha una serie de medidas para acabar con esta lacra. En primer lugar, se aplicará la identificación de los sujetos y la aplicación de correctivos en función del grupo en el que se clasifiquen.

Feos Genéticos: Procederemos a su eliminación física, al no tener remedio. Es la mejor medida teniendo en cuenta lo inoportuno que sería que se reprodujeran y perpetuasen su enfermedad.

Feos Orgullosos: Se les encerrará en centros de reeducación en donde se les inculcará la verguenza y el odio por su cuerpo. También se les expondrá a anuncios publicitarios de calzoncillos, lencería o perfumes para que comprendan que es lo que la sociedad quiere de ellos.

Feos Renegados: Estos constituyen la vanguardia del movimiento de los feos, ocupan los altos cargos del Partido. Por ello serán condenados a penas de prisión de entre 20 y 30 años de cárcel y servicios a la comunidad. Los renegados serán recluídos en prisiones distantes y que estén como mínimo a 500 kilómetros de sus hogares para evitar que rehagan el movimiento.

Para lograr estos objetivos, solicitamos la ayuda de la ciudadanía. Por ello, si usted conoce algún feo o sospecha de alguien que pueda serlo, no dude en dirigirse a la comisaría más cercana para denunciarlo. Recuerde que los feos se camuflan muy bien. Cualquiera puede serlo, incluso su vecino, el que siempre saluda, puede ser un destacado adefesio. Podría estar durmiendo con uno de ellos y ¡usted ni se enteraría! Vigile mucho a sus hijos, especialmente en la adolescencia, es la edad en la que el movimiento suele captar a la mayoría de ellos.

Si ve que en la habitación de su retoño no hay cremas Nivea y observa su despreocupación por el acné por favor, avise a los servicios sociales. Y sobre todo desconfíe de quien no tenga espejos en su casa pues estaría incumpliendo un precepto básico sancionado con multa de tres a seis meses y pena de 9 meses de cárcel.

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