Cagar es de poetas

Se puede vivir, sin amor, se puede vivir sin dinero (aunque parezca imposible), se puede vivir sin ropa hasta se puede vivir sin casa… Pero hay cuatro cosas sin las que uno no sobreviviría ni una semana. Comer, beber, respirar y cagar. Vivimos  en una sociedad en la que los expertos nos enseñan a comer adecuadamente, a beber con moderación, a inspirar por la nariz y a expirar por la boca… Pero ninguno nos enseña a cagar adecuadamente. Todavía no he visto un jodido informe de la OMS en ese sentido. Quizá sea porque para los médicos, quien come bien, caga bien y por eso al recomendarnos una dieta determinada ya matan dos pájaros de un tiro. Los médicos solo se centran en qué cagar y yo hoy me centraré en el como.

El único que se ocupó del tema fue nuestro ilustre Quevedo. Por lo visto, cagar es cosa de poetas… De lo demás se encarga la ciencia. Esto viene a cuento porque el otro día me di cuenta de que llevaba toda la vida cagando mal. Toda la vida. Más concretamente, llevaba toda mi existencia haciendo mal el acto que inmediatamente se lleva a cabo después de defecar. Limpiarse el culo. Y es que yo fui un autodidacta. Aprendí solo a limpiarme y, como suele pasar en estos casos, aprendí mal. Resulta que tradicionalmente, yo era de los que despues de la realización de la deposición me ponía de pie para pasar el papel por entre las cachas ¡Y tan feliz! Pero con el tiempo fui creciendo, visité otros países y culturas, conocí a gente con gustos diferentes hasta que me percaté de que había culturas en las que las personas se limpiaban estando sentadas en el inodoro. Qué barbaridad. Limpiarte mientras te sientas en el inodoro! A quien se le cuente… Obviamente yo era totalmente reacio a hacerlo. Hasta que ayer decidí probar esa forma diferente. Por un casual, simplemente. Y que bien me fue. O sea, al principio casi me caigo, porque estar sentado sobre una nalga pone en riesgo el equilibrio. Pero para mi fue toda una novedad que creo cambiará mi vida para mejor por tres razones:

  • Discreción: Es decir, podré limpiarme el culo sin el temor de que alguien entre en el baño de sopetón y me cace en una postura indecente (es decir, pantalones y calzoncillos por los tobillos, culo en pompa y mano con papel higiénico deslizándose entre mis cachas)
  • Higiene: He descubierto que en esta nueva postura tienes un mayor acceso al punto donde se localiza la suciedad.
  • Comodidad: Te limpias sentado. O sea en la posición más cómoda que existe después de la de estar recostado obviamente

El caso es que una vez descubierto esto me entró una oleada de indignación. Toda la vida estudiando religión, ética y ciudadania, para que después no te enseñen como limpiarte el culo. O sea se te enseñan a dar las gracias, a ir a votar todos los domingos, a sujetarle la puerta al vecino, a hacer las camas después de levantarte… A limpiar y mantener recogida tu habitación ¿Pero y de la limpieza del patio trasero? ¿quien se encarga de eso? Nadie. A nadie le importa el culo, nadie puede vérselo, claro. Sino no mandaríamos a la gente a tomar por el culo tan a la ligera. No nos tomamos en serio nuestro ano y menos aún lo que sale de el. Y esto es grave. Más aún si tenemos en cuenta al público femenino. La sociedad tiene vedadas a las mujeres el placer de cagar. No podemos hablar de igualdad de derechos entre sexos si antes no eliminamos las barreras en el buen cagar. Las mujeres tienen derecho a cagar, a tirarse pedos y a que su mierda chapotee fuertemente el agua del váter sin preocuparse por el “Oh Dios mío, me habrán oído?”.

También me gustaría que se eliminara la visión etnocentrista occidental que tenemos sobre la higiene anal. Recientemente me he enterado de que existen culturas en las que no se utiliza el papel higiénico sino agua. Esta idea me parece la mejor de todas. En primer lugar por su eficiencia a la hora de eliminar el excremento, en segundo lugar (pero no menos importante) por ecología. No tengo los datos delante pero os ¿imaginais la cantidad de papel higiénico que acaba en el mar proveniente de nuestos inodoros? Eso por no hablar de la cantidad de árboles talados para producir los rollos. Por otro lado, también estoy en contra del actual diseño de los baños publicos. Hablo de los baños para hombres porque son los que yo conozco (me gustaría saber si en el caso de las mujeres ocurre algo parecido). Porque a la hora de mear, los urinarios estan pegados unos a los otros. Le puedes mirar la chorra al vecino sin problema y socializar con el mientras meas. Pero a la hora de cagar, los establecimientos rodean con planchas los vateres aislando a los que cagan. ¿Por que mear es un acto comunitario y el cagar es un acto privado, individual, solitario…? ¿Por que no pegar los váteres los unos a los otros, eliminar las barreas y hacer del defecar un acto más social, mas humano? Debemos perder la verguenza, debemos cagar todos juntos. Porque cagar y morir, son las dos únicas cosas que igualan a los seres humanos. Porque cagar, no es solo cosa de poetas.

 

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